P. Ruiz de la Fuente RodrÃguez1, P. Rocha Cabrera1, E. de Armas Ramos1, JA. Abreu Reyes2, C. Mantolán Sarmiento2Â
Introducción
La papilitis bilateral es un síndrome poco frecuente que se asocia a patologías de etiología desmielinizante o inmunológica y a enfermedades granulomatosas o infecciones retinianas como la Bartonella
1-3.
En pacientes VIH las neurorretinitis se asocian a agentes infecciosos como citomegalovirus, criptococo, toxoplasma, Herpes zoster o Treponema
Pallidum4-6.
El caso que se presenta posee desde el inicio una clínica sugestiva de papilitis bilateral, siendo su diagnóstico complejo por la implicación de la
Bartonella quintana.
La especie de
Bartonella que con más frecuencia se ha identificado en patología ocular es la
Bartonella henselae7-9. Excepcionalmente se han descritos casos de neuroretinitis causadas por otras especies
10,11.
Caso clínico
Varón de 59 años, que acude al servicio de urgencias por disminución de agudeza visual (AV) en ambos ojos (AO) de una semana de evolución, con mayor afectación del ojo derecho (OD). Comenta episodio limitado de fiebre, postración y dolor pretibial, resolviéndose espontáneamente con analgesia habitual veinte días antes de presentarse el cuadro ocular.
Es un paciente VIH positivo diagnosticado el año 1995, no inmunocomprometido, con carga viral indetectable. Además, fue diagnosticado de lúes hace 17 años, realizando tratamiento correcto con penicilina.
Ingresa en el servicio de medicina interna para descartar enfermedad infecciosa, inmunológica, desmielinizante o proceso expansivo intracraneal y se solicita interconsulta oftalmología.
En la exploración ocular, presenta AVMC de 0,3 en OD y 0,4 en ojo izquierdo (OI). La biomicroscopía (BMC) y presión intraocular (PIO) están dentro de la normalidad en AO. La imagen funduscópica muestra edema de papila bilateral y hemorragias peripapilares en astilla, más acusadas en el OD (
Figura 1). La tomografía de coherencia óptica (OCT) macular de OD muestra desprendimiento seroso subfoveolar, siendo la OCT del OI normal (
Figura 2). Se realiza angiografía fluoresceínica (AFG), evidenciándose imágenes compatibles con papilitis bilateral (
Figura 3).

Figura 1. Retinografía. Se observa imagen compatible con papilitis bilateral de inicio.

Figura 2. OCT macular OD y OI respectivamente. Se observa en OCT macular derecho desprendimiento neurosensorial. OCT izquierdo normal.

Figura 3. Angiografía por fluoresceína: hiperfluorescencia precoz a nivel papilar bilateral sugestivo de neurorretinitis bilateral.
El campo visual (CV) del OD presenta un escotoma altitudinal de predominio inferior, y en el OI un escotoma arciforme nasal.
Se realiza despistaje de patología infecciosa, mostrando un FTA-abs (absorción de anticuerpos treponémicos fluorescentes) positivo que hace sospechar neurolúes. Sin embargo, el VDRL resultó negativo en líquido cefalorraquídeo (LCR) por lo que se descarta esa posibilidad.
Posteriormente una IFI sérica positiva para
Bartonella quintana, a diluciones de 1/256 para IgG con positividad para IgM, orienta al diagnóstico de papilitis por
Bartonella quintana.
Tras tratamiento con doxiciclina oral durante seis semanas se observa una mejoría progresiva.
La AV a los dos meses es de 0,5 en OD y 0,8 en OI. La funduscopia revela palidez papilar y envainamiento vascular peripapilar en OD, y en el OI, un edema de papila en fase de resolución (
Figura 4), normalizándose la OCT macular (
Figura 5). El CV del OD ha mejorado notablemente y en el OI únicamente queda un escotoma nasal.

Figura 4. Retinografía: se aprecia aspecto papilar bilateral tras finalizar el tratamiento.
Palidez papilar y envainamiento vascular peripapilar en OD. Edema de papila en fase de resolución en el OI.

Figura 5. OCT macular dos meses después del diagnóstico con normalización bilateral.
En la última revisión, al año del diagnóstico, mantiene la AV de 0,5 en OD y 0,8 en OI. En la imagen fundoscopíca, destaca la palidez papilar, más acusada en OD, permaneciendo estable durante este tiempo.
Discusión
El vector de transmisión de la
Bartonella quintana es el piojo de la ropa, por lo que se relaciona con personas sin hogar
12 y pacientes inmunocomprometidos, en los que se reconoce en los últimos años como una entidad emergente
13.
Causa entidades como la angiomatosis bacilar, la endocarditis y la fiebre de las trincheras. Esta última cursa con dolor pretibial, postración y fiebre, como en el caso del paciente descrito.
La neurorretinitis asociada con
Bartonella puede cursar con desprendimientos neurosensoriales y/o cambios vasculares en pacientes HIV e inmunocomprometidos
14. Además, en estos pacientes, la
Bartonella puede persistir en las células del endotelio vascular, produciendo una respuesta vasoproliferativa
15.
La IFI sérica, es la técnica más utilizada por su sensibilidad y especificidad, considerándose la técnica de referencia. Las muestras obtenidas al inicio de la infección pueden ser negativas, por este motivo, es importante estudiar dos muestras recogidas en un intervalo de 15-21 días y observar un posible incremento o seroconversión de los títulos de anticuerpos (aumento de dos títulos).
La
Bartonella henselae y quintana son genotípica y fenotípicamente muy similares, y pueden dar lugar a reacciones cruzadas, por lo que se debe repetir la determinación pasadas seis semanas y observar si existe seroconversión.
Es objeto de debate cuando se debe realizar una determinación de la especie de
Bartonella, ya que el manejo y el tratamiento no se modifican con las diferentes especies. En general, se solicitan técnicas de PCR y DNA específico de especie en pacientes con uveítis refractarias a tratamiento habitual
16,17.
Se sospecha afectación ocular por
Bartonella quintana cuando se está ante pacientes inmunocomprometidos o VIH con una neurorretinitis o papilitis de presentación atípica o afectación vascular. En estos casos, se debe solicitar determinación de la especie de
Bartonella con IFI
18. Si ésta no es concluyente, podemos repetir nuevamente la serología a las 6 semanas y/o realizar técnicas de PCR.
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