Volumen 20 - Número 4 - Octubre - Noviembre 2012
Técnica de evisceración con dos colgajos esclerales

G. Martínez Grau (Incluye vídeo)

Unidad de Oculoplastia.
Centro de Oftalmología Barraquer, Barcelona.


CORRESPONDENCIA
E-mail: gorka@barraquer.com

En la cirugía de la evisceración existe un componente de vital importancia para el resultado estético final del paciente. La depleción de volumen que comporta el vaciamiento del volumen ocular significa un cambio radical en la arquitectura orbitaria que deberá ser reconstituida. Asimismo, aquellos casos que acuden a una evisceración con una ptisis ocular muy avanzada, deben ser sometidos a la cirugía con el fin de aumentar el espacio intraorbitario preexistente.

En uno u otro supuesto, queda claro que el aporte de volumen intraorbitario en una evisceración es un objetivo primordial de esta intervención. Ante cualquier caso a eviscerar, sea el que sea el volumen ocular previo a la cirugía, debe plantearse el aporte del máximo volumen en la cavidad orbitaria.

Por ello, las técnicas que se basan en simplemente “recubrir” el implante elegido con la esclerótica del paciente, sea o no con descargas posteriores, deberían ser desechadas de entrada. Consideramos que las prótesis más adecuadas son las que tienen diámetros entre 20 y 22 milímetros. Y muy pocos casos acuden a la cirugía de evisceración pudiendo acoger estos implantes con su esclera sin modificar; apenas casos de buftalmus por glaucomas avanzados, por ejemplo.

Siendo cierto que la mayoría de pacientes que optan por una evisceración llegan a ella con diferentes grados de ptisis bulbi que conllevan una disminución del tamaño del globo, deberemos pensar en utilizar técnicas que “abran” definitivamente la esclera para poder acoger implantes muy grandes. Varias técnicas han sido descritas para ello; la filosofía de las mismas es aprovechar el remanente de esclera que conserve el paciente, sea mucha o poca, para recubrir la parte anterior del implante, exclusivamente, para asegurar su aposición a la capa de Tenon en ese punto, y “abrir” la esclera hacia atrás para poder implantar la prótesis de un volumen adecuado. Estas técnicas se fundamentan en dividir la esclera en su totalidad previamente a la colocación del implante; las más utilizadas son la división de la copa escleral en dos o en cuatro colgajos. En la primera de ellas cada flap de esclera conserva dos músculos rectos, y en la segunda, cada flap conserva un solo músculo extraocular.

Presentamos un vídeo con la técnica de separación escleral total en dos colgajos, en nuestra opinión la más sencilla de realizar, rápida y tremendamente eficaz, y que permite colocar los implantes más grandes deseados por pequeña que sea la copa escleral previa.